El Parlamento japonés eligió este martes a Sanae Takaichi como la primera mujer primera ministra en la historia del país, marcando un momento histórico en la política japonesa, pero también un giro hacia la derecha tras la reciente crisis del Partido Liberal Democrático (PLD).
Takaichi, de 64 años, asume el cargo tras la renuncia de Shigeru Ishiba, quien dejó el puesto luego de una serie de derrotas electorales que debilitaron al PLD. Su ascenso se consolidó gracias a una nueva alianza con el Partido de la Innovación de Japón (PIJ), con sede en Osaka, encabezado por Hirofumi Yoshimura.
Aunque esta coalición le permitió llegar al poder, el nuevo bloque no cuenta con mayoría en ambas cámaras del Parlamento, lo que podría generar inestabilidad política y dificultar la aprobación de reformas clave.
Durante la firma del acuerdo de coalición, Takaichi afirmó que “la estabilidad política es esencial para fortalecer la diplomacia y la economía”, señalando su intención de impulsar una agenda enfocada en seguridad nacional, desarrollo económico y fortalecimiento militar.
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Sanae Takaichi lidera Japón entre conservadurismo y retos internacionales
Considerada protegida del fallecido ex primer ministro Shinzo Abe, Takaichi mantiene posturas nacionalistas y conservadoras, como el apoyo a la sucesión masculina en la familia imperial, la oposición al matrimonio igualitario y a la reforma de los apellidos de parejas casadas.
A pesar de convertirse en la primera mujer en liderar Japón, no ha mostrado interés en promover políticas de igualdad de género o diversidad, lo que genera escepticismo entre sectores progresistas.
🇯🇵#Japon – Historico! La Conservadora Sanae Takaichi se convierte en la primera mujer en la historia al frente del Gobierno de Japones. pic.twitter.com/bl1VVsPDud
— DatoWorld (@DatosAme24) October 21, 2025
Sanae Takaichi enfrentará una agenda internacional intensa, que incluye una reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y cumbres regionales, además de la presión por presentar medidas económicas urgentes para contrarrestar la inflación y el descontento ciudadano.
Su liderazgo llega tras la ruptura del PLD con su antiguo aliado Komeito, partido de línea moderada que abandonó la coalición por los escándalos de financiamiento y las posiciones revisionistas de Takaichi sobre el pasado bélico de Japón, así como sus polémicas visitas al santuario Yasukuni, criticadas por China y Corea del Sur.
El futuro político de Takaichi dependerá de su capacidad para mantener la cohesión del gobierno y equilibrar sus posturas nacionalistas con las demandas sociales y diplomáticas que enfrenta Japón en el contexto actual.










